Desde La Habana nos llega esta magnífica crónica sobre el Concurso más importante de repentismo en Cuba.
por Leandro Camargo
Este domingo 15 de noviembre terminó el XIII Concurso Nacional de Improvisadores Pablo Luis Álvarez “Wicho”, que se reafirmó como uno de los eventos más relevantes del repentismo cubano y ratificó a Limonar como una de sus más importantes plazas. En el evento participaron más de veinte poetas de varias provincias, entre las que sobresalieron cuantitativa y cualitativamente Matanzas y Pinar del Río, en un escenario donde brillaron artistas de La Habana, Las Tunas, Ciego de Ávila, Villa Clara y Sancti Spíritus. Uno de los aciertos de esta edición fue reunir diversas generaciones, desde el casi adolescente Reiber Nodal, hasta los veteranos Alfonso González Lemus, “Chicho”, y Jesús “Tuto” García, pasando por jóvenes como Oniesis Gil, Islay Madruga, Orismay Hernández y Héctor Luis Alonso, y otros también jóvenes pero de más larga trayectoria como Geordanys Romaguera y Luis Quintana. El jurado estuvo integrado por el camagüeyano Gabriel Llanes y los matanceros Julito Martínez y Yoslay García.
El concurso se realizó en dos jornadas: eliminatoria y final. A esta última pasaron los diez improvisadores que más alta puntuación obtuvieron a partir de sintagmas iniciales y pies forzados seleccionados al azar y preparados por el jurado al efecto. En cada jornada, un público entusiasta y conocedor del repentismo desbordó la Sala de Actividades “Ángel Valiente” de la Casa Naborí, por donde han pasado muchas de las más destacadas figuras de la poesía oral improvisada en Cuba. Ambiente propicio, aunque con la tensión de la competencia, para un fin de semana de punto y décima.
El primer lugar lo obtuvo el matancero Tuto García, toda una leyenda de la improvisación, miembro de una familia de repentistas de honda y constante huella en las canturías de la Isla. Serenidad, seguridad, profundidad conceptual, dominio de la estrofa, inteligencia en el enfoque del sintagma y una imponente presencia escénica, lo llevaron al máximo escaño, seguido por el también matancero Luis Quintana, de ingeniosos hallazgos tropológicos y excelente carisma. El tercero y cuarto lugares fueron alcanzados, respectivamente, por los pinareños Leandro Camargo y Oniesis Gil. Este último protagonizó, junto con Tuto García, una de las actuaciones más brillantes de la competencia, a partir del sintagma “Con desvelo”. Otra de las parejas más sobresalientes de las que el azar formó, fue la de Sergio Lima y Luis Quintana, que cantaron por el sintagma “A lo lejos”. Lima ganó el premio al poeta de mejor canto, entregado por la Casa Iberoamericana de la Décima de Las Tunas; el matancero Geordanys Romaguera fue premiado por el Centro Iberoamericano de la Décima (CIDVI) por el pie forzado “Y con ella me despierta”; y los jóvenes Osiel Llanes y Orismay Hernández fueron galardonados por la UNEAC por el uso acertado de los recursos literarios.
Pero llegada la hora del premio de la popularidad, las ovaciones del público fueron prolongadas para el pinareño Miguel Herrera, todo un espectáculo en el escenario, un hombre con tales cualidades histriónicas y tal proyección escénica, que antes de cantar un verso ya está arrancando aplausos, y que comunica a la canturía una energía que contagia tanto a los espectadores como a los demás poetas. Para finalizar, los dos primeros lugares, Tuto García y Luisito Quintana, hicieron la última controversia, que dio cierre por todo lo alto al “Wicho” y nos dejó con sed de regresar, en concurso o en canturía habitual, a la Casa Naborí, cuyo director, Reynaldo Gil, recibió de manos de Waldo Leyva Portal, director del CIDVI, un diploma de reconocimiento por los veinte años de labor ininterrumpida del prestigioso centro limonareño en la promoción de la décima.
Varios intérpretes de la música campesina apoyaron con sus actuaciones las actividades, entre ellos Mercedes Isla, Lucio La Nuez y Yanny Toledo. Un equipo del Canal Educativo grabó muchos de estos momentos inolvidables.
Algunas décimas improvisadas en el XIII Concurso Nacional de Improvisadores Pablo Luis Álvarez “Wicho”:
Jesús “Tuto” García (Primer Lugar). Pie forzado: Agujereado de penas.
Los que me conocen tanto
como el arroyo a los peces,
se preguntan muchas veces
por qué vivo y por qué canto.
Saben que tengo más llanto
que hemoglobina en las venas,
y entre sombras y condenas
todos conocen que soy
un muerto que canta y voy
agujereado de penas.
Luis Quintana (Segundo Lugar). Sintagma inicial: “A lo lejos”.
A lo lejos se oye el vuelo
de las hojas y las ramas.
Jubos de rojas escamas
le muerden al monte el pelo.
Pareciera que está el cielo
flogelado de gaviotas,
y que las nubes remotas
son palmares de algodón
en la gris maduración
del graneo de las gotas.
Leandro Camargo Pérez (Tercer Lugar). Sintagma inicial: “Dijo adiós”.
Dijo adiós la tarde. El sol
bajó su orgullo apolíneo
y como un grano sanguíneo
se ocultó en un caracol.
De mi reloj, el farol
se empañó de letanía.
El silencio persistía
y un polvillo de almanaques
ennegreció los achaques
occidentales del día.
Oniesis Gil (Cuarto Lugar). Sintagma inicial: “Con desvelo”
Con desvelo la encontré
en una orilla del río
y con felpas de rocío
el cabello le anudé.
En sus córneas de café
le hice a la selva un ritual,
y al salir del manantial
le besé con alma ignota
los hilos de lluvia rota
de una blusa de cristal.
Geordanys Romaguera (Premio Pie Forzado). Pie forzado: Y en sus brazos me despierta.
Mi madre sobre el sillón
cuando niño me dormía
cantando una poesía
por la boca del pezón.
Con doble alimentación,
no me dejó el alma yerta.
Y hoy cruzando por la puerta
de la infancia que perdí,
el recuerdo viene a mí
y en sus brazos me despierta.






